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POLÍTICA

99. POLÍTICA

POLITICA es eso que queda fuera de cada familia: las estadísticas, las leyes, el control, el gobierno, la policía, la subvención, la historia, las banderas, la seguridad social, las elecciones, los partidos, las guerras, las huelgas. Son muchas cosas pero no son todas las cosas. No es política -no debiera serlo- lo que hace o deja de hacer una familia desde el mismo momento en que uno y una se casan. El ámbito familiar es por definición apolítico, prepolítico, suprapolítico. Es el terreno misterioso de las leyes cotidianas -y femeninas- no escritas. La expresión “política familiar” es una pura contradicción. La única política familiar no totalitaria es la de los políticos que reconocen y respetan la realidad sagrada y preconstitucional de cada familia. La crisis contemporánea de la familia es el resultado, principalmente, del ataque, de la invasión, que viene sufriendo por parte de todas las ideologías individualistas. Tanto para  los  ideólogos liberales como para los socialistas la familia no es mas que un obstáculo. Una barrera que dificulta la expansión del mercado y la intromisión del estado. Por eso han prohibido el matrimonio indisoluble y han equiparado la familia con cualquier otra unión. Porque quieren la muerte legal de la familia. Porque quieren para si la educación de los niños. Porque no ven mas que política. Solo política. Son politólatras, politómanos. Fanáticos de la política que quieren politizar la familia, la Iglesia, la cultura, todo. La sexualidad, la educación, la cocina casera, la amistad, la moda, todo. Esa idea de política tiene un nombre: TOTALITARISMO.

F. Javier Garisoain

CIUDADANOS

97. CIUDADANOS

LAS ciudades de este siglo XXI en nada se parecen a aquellas clásicas polis griegas de la antigüedad. En nada a la pequeña civitas romana. Cuando nos llaman ciudadanos no es porque confíen en nosotros, en nuestra capacidad de decisión, en nuestro voto responsable, en nuestra participación activa en las cosas de la “res publica”. Es porque no han encontrado otra palabra que defina mejor a unos individuos aislados y sometidos sin remedio al poder político. No nos llamarán -de momento- ni esclavos, ni siervos, ni súbditos. Porque les interesa que nos creamos algo. Nos llaman ciudadanos para no decir vecinos. Nos llaman ciudadanía para no hablar de familias. A quien nos llama ciudadanos no le interesa que establezcamos cauces naturales de relación con otros vecinos. No le interesa la institucionalización de la familia. No quiere lazos. No quiere redes. No quiere mercados que escapen a su control. La idea de ciudadanía que surge en París en 1789 no es la del “pater familias” de la antigua Roma. Es sólo una caricatura de aquella. Porque el antiguo romano era ciudadano entre otras muchas cosas y en cambio esta moderna ciudadanía excluye todas las demás circunstancias que son propias de las personas libres que libremente se relacionan unas con otras. El dilema no está entre el ciudadano o el pueblerino. No está entre el urbanita y el campestre. No está entre el asfalto y el barro. El dilema está entre el ciudadano perfecto que nunca se equivoca cuando vota y el vecino responsable que, puesto que es libre, a veces mete la PATA.

F. Javier Garisoain

PROSTITUCION

94. PROSTITUCION

NO SE si será el oficio más viejo del mundo, pero es el negocio de este mundo. Existen algunos capítulos en la economía del siglo XXI en los que la variante prosti-pornográfica se ha convertido en capítulo aparte. Venta de cuerpos y venta de almas. Una cosa es la publicidad en la prensa, y capítulo aparte lo que ingresan muchos diarios presuntamente respetables por anunciar la prostitución. Una cosa tremendamente invasiva es internet; pues resulta que su capítulo cochino ocupa una proporción escandalosa. Una cosa es la inmigración, y resulta que el 90% de las prostitutas que fornican en España son inmigrantes. Una cosa es el turismo; y ahora resulta que el llamado turismo sexual es una modalidad más rentable que el cultural. Pero es que pasa exactamente lo mismo con el cine, y con las revistas, y con la televisión. Ahora que estábamos eliminando el “apartheid” de fumadores y no fumadores a golpe de censura anti-tabaco resulta que vamos a tener que exigir zona-para-todos-los-públicos separada de la zona-guarra-x. ¡Algo habrá que hacer! Para empezar alguien tendrá que decir que la prostitución es un negocio inmoral, que fomenta nuevas formas de esclavitud, que propaga enfermedades físicas y psíquicas, que enriquece a unos pocos, que destroza muchas familias, que incrementa la violencia doméstica, que reduce a la mujer a la categoría de objeto y, en fin, que atonta al personal. A ver si se enteran los post-marxistas: que los curas ya no son quienes controlan el opio del pueblo. Que ahora son los CHULOS.

F. Javier Garisoain

TRADICIÓN

93. TRADICIÓN

LA tradición es lo antiguo recién hecho. Al menos en el campo culinario o en el de la producción artesana no hay duda: lo tradicional es lo bueno. Lo rústico es lo que mola. Lo rancio es lo que se cotiza. El queso bueno es el que peor huele. La ropa buena es la de más lenta elaboración. El vino bueno es el que fermenta en las bodegas viejas. El pan bueno tiene forma irregular. El jamón bueno es el de los cerdos más tradicionales. Los zapatos buenos son los del zapatero que tenga un talante mas respetuoso con el pasado. Las cosas buenas son, según parece, las que se hacen a mano, con paciencia, con gusto, con arte, con cariño, con cuidado, con amor. Con tradición. Las cosas malas, para usar y tirar, son las demás. Lo que no es tradicional puede llegar a ser práctico como la chapuza. Y siempre llega un momento en que las recetas que de verdad funcionan, por modernas y originales y revolucionarias que sean, acaban incorporándose al elenco de esas chapuzas tradicionales que llamamos remedios caseros. La tradición de cada uno no es algo que se entregó hace mucho tiempo. Es lo que se le entrega hoy porque merece la pena. Es un contenido y es un medio al mismo tiempo. Todo lo que tiene de fiable es lo antiguo. Lo demás es lo moderno que se arriesga con la intención de sumar siempre, de crecer, de mejorar. La tradición es el instinto del animal humano que apila contenidos, ideas, valores, mensajes y que los transmite cada día en la educación. Que no me confundan lo tradicional con lo viejo porque no podrán ni enseñar a SUMAR.

F. Javier Garisoain

MAYORÍA

89. MAYORÍA

UNO de los dogmas del sistema político vigente es que la mayoría no se equivoca. Me convencerían los que dicen eso si lo dijeran siempre. Lo sospechoso es que sólo es un dogma cuando conviene. Cuando la mayoría islamista gana en Argelia está bien dar un golpe de estado para modernizar el país. Cuando la mayoría se casa como Dios manda es porque no sabe que existen otras “opciones”. Cuando la mayoría dice que no al divorcio en Irlanda hay que repetir el referendum hasta que la mayoría sea razonable. Cuando la mayoría de los padres elige formación católica para sus hijos es sólo por superstición. Cuando la mayoría de la población ni se lee ni se leerá el tratado de 700 páginas “por el que se establece una constitución para Europa” hay que preguntarles su opinión sobre el mismo. La cosa no es nueva; cuando la mayoría social en España era “carca” hubo que hacer “progresar” al país confiando el poder a los “espadones” liberales. Yo no creo que la mayoría tenga siempre razón de la misma forma que no creo que yo mismo tenga siempre razón. Unas veces se acierta y otras no. Si Vd. cree que alguien en cuestiones de fondo, aunque sean millones de voces, no tiene razón dígaselo de frente, no haga la pelota a la mayoría. Eso no es honrado. Eso no está bien. Pero si a pesar de todo es Vd. de los que todavía creen que existe un poso mayoritario de sentido común piense la siguiente paradoja: La mayoría de la gente piensa que la mayoría de las personas se suelen EQUIVOCAR.

F. Javier Garisoain

CONFESIONALIDAD

85. CONFESIONALIDAD

CONFESAR es decir a alguien la verdad en la que se cree. Confesional es quien confiesa. Aconfesional es quien -por la razón que sea- no confiesa. Confesar es pues hacer una confesión. Ahora bien, suponiendo que el vacio mental no existe y que todas las personas creen en algo ¿es posible vivir sin confesar nunca a nadie la verdad en la que se cree? ¿Es posible ser siempre aconfesional? La confesionalidad o aconfesionalidad no se refiere pues tanto a la persona -que es necesariamente un ser confesional- como al momento. Si estuviésemos todo el día con un altavoz en la mano rezando el Credo no seríamos más confesionales sino más chiflados. Y de la misma forma, si nunca confesáramos nada a nadie no seríamos propiamente aconfesionales sino anormales. El debate sobre la confesionalidad o aconfesionalidad de los cristianos en la vida pública es una vieja trampa en la que seguimos cayendo como borregos los ingenuos y poco astutos “hijos de la luz”. Gracias al “tapabocas” de la a-confesionalidad consiguen los enemigos de la Iglesia que los católicos nos quedemos calladitos precisamente cuando llegaba el momento preciso de decir a alguien la verdad en la que se cree. Y encima nosotros  pensamos que hacemos bien porque asi no discutimos, porque así no incomodamos a nadie, porque así todo sigue como si nada pasase. Pero claro que pasa. Aquellos que son confesionales del relativismo, confesionales del laicismo, confesionales del puro bienestar, confesionales del islamismo, confesionales del marxismo, confesionales del esoterismo, confesionales de la “nueva era”... no se dejan acomplejar como nosotros y por eso se llevan al gato al agua. La confesionalidad es un bien. Y un bien mayor si lo que se confiesa es la Verdad. Y si estoy equivocado en confesarlo confieso que será la Iglesia quien me haga CALLAR.

F. Javier Garisoain

NACIONALISMO

81. NACIONALISMO

NO voy a entrar en disquisiciones sobre la maldad o bondad del nacionalismo. Lo que me extraña es que cada vez que se pronuncia esta palabra no nos vengan a la cabeza todas las cosas que tienen que ver con el verbo nacer. Si los nacionalistas hubiesen hecho bien su tarea cada vez que hablasen de nación pensaríamos en una madre y un hijo; en un padre que espera; en una familia feliz; en un pueblo que vive porque siguen naciendo niños y que es por eso vitoreado. Sin embargo lo que resuena a menudo encadenado al nacionalismo y al nazismo y a la nación son palabras ruidosas o macabras como revolución, revuelta, guerra, imperialismo, conquista, terrorismo. Yo se que hay nacionalistas razonables que no exageran, y entiendo que peor que los amores desordenados son los muy desordenados. Pero el hecho sociológico, lingüístico y semántico es éste: que nadie asocia al nacionalismo la promoción de la natalidad sino una idea abstracta de nación. Siempre me gustó la expresión clásica “ser de nación...” porque define la simultaneidad de afectos territoriales a los que uno se puede sentir vinculado según haya sido su lugar de nacimiento. Uno puede ser tudelano de nación y al mismo tiempo “de nación” ribereño y navarro y pirenaico e iberico y español y europeo e hispano y occidental. Nacer en un sitio es importante, pero ¿tanto como saber quiénes son tus padres, aunque sean adoptivos, es decir, tu Patria?. Creo que el dicho está muy bien dicho: no de donde se nace, sino de donde se “PACE”.

F. Javier Garisoain

EFICACIA

60. EFICACIA

LA eficacia está de moda. Que los ordenadores funcionen, que los aviones vuelen puntuales, que no se atasquen las cañerías, ganar las elecciones -o la guerra- con soltura... Cualquiera diría que España se ha convertido por fin en el paraíso de la eficacia. La chapuza nacional era nuestro principal complejo, nuestra asignatura pendiente, y ahora resulta que cualquier día de estos vamos a ocupar el puesto de los eficacísimos suizos en los chistes. Lo malo es que junto con la chapuza estamos perdiendo el ingenio de los clásicos y la inteligencia espontánea de los pícaros. Cada vez somos más eficaces. Y en el fondo cada vez más torpes. Cada vez más hábiles en lo nuestro. Y cada vez más inútiles en todo lo demás. Cada vez más puntuales. Y más burocráticos. Cada vez más serios. Y más sosos. La paradójica e “ineficaz” antropología de la Iglesia lleva siglos repitiendo esta metáfora evangélica: que sólo la semilla que muere es fecunda. Que sólo la búsqueda del Reino de Dios y su justicia nos traerá la añadidura. ¿Cuántas veces un triunfo a corto plazo se ha convertido en una gran derrota, y viceversa? La historia nos enseña que son demasiadas veces como para no dedicar un minuto a reflexionar sobre la idea de “eficacia”. La obsesión por la eficacia lleva a la esterilidad. Esa es la paradoja. En cambio la perseverancia, la humildad, la convicción y la coherencia siempre dan los mejores frutos. Esta teoría sirve para todo, para la familia y para la política. Para el arte y para la guerra. La gota que horada la roca demuestra que la eficacia verdadera es una suma de debilidad, constancia y PACIENCIA.

F. Javier Garisoain

ABORTO

58. ABORTO

DEPENDE. Claro que depende. Todo depende. En el caso del aborto todo depende de si consideramos o no el tamaño de la gente como una circunstancia que modifica el derecho que todos tenemos a vivir. En cualquier debate racional los que decimos que la vida humana es sagrada desde la concepción hasta la muerte natural lo tenemos mucho más fácil. No existen argumentos racionales que induzcan a poner límites por arriba o por abajo. Nosotros decimos que todos merecen vivir; los grandes y los pequeños; los grandes que se empequeñecen tanto como los pequeños que han de agrandarse. En cambio los partidarios del aborto exageran la importancia del tamaño físico de las personas. Yo pienso que todo depende. Depende de cuál sea tu punto de vista. Porque un embrión es realmente pequeño si lo comparas con su padre, pero un embrión al microscopio puede parecer mucho más grande que su progenitor visto desde un bombardero americano. Todo depende. Depende de la cantidad de dinero que sostenga una campaña publicitaria, de tal forma depende que -si nos descuidamos en la dosis de televisión- podemos acabar arrastrados por una opinión inmoral. En, fin, que la cosa está clara. El aborto es, por si alguien no lo sabía todavía, un pecado que consiste en matar a un pequeño y amorfo ser humano inocente. Si lo quiere Vd. justificar atrévase a decir que la vida humana ya no es sagrada, pero no me diga que el cuerpo de la víctima era muy pequeño. Esa razón no es suficiente para eliminar a nadie a no ser que al final quieran eliminarnos a TODOS.

F.Javier Garisoain

GUERRA

56. GUERRA

PORQUE así lo deciden los poderosos hablamos de guerra. Y creyendo contradecirles lo que hacemos en realidad es darles la razón cuando decimos “no a la guerra” porque con esta negación estamos dando por hecho que existe una guerra actual o futura sobre la que discutir. En mi opinión en el conflicto entre los gobiernos de los Estados Unidos e Irak no hay ninguna guerra de la que hablar. No al menos si utilizamos para entendernos la palabra “guerra” que define en su diccionario la Real Academia de la Lengua Española. Según esta docta institución “guerra” es una palabra de origen germánico que significa “pelea” o “tumulto”. Yo no veo ni pelea ni tumulto entre Estados Unidos e Irak. Veo efectivamente guerra en sentido extenso, una “desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias” (primera acepción). Pero esta clase de “guerra”, como la que tuvo enemistados a los protagonistas de las películas de espias, lleva muchos años ya en el mundo. Lo que no veo ahora por ningún lado -al menos en Irak- es una verdadera lucha (RAE: “Pelea entre dos, en que, abrazándose uno a otro, procura cada cual dar con su contrario en tierra”). Aquí ya no se abraza nadie ni para bien ni para mal. Eso sería al fin y al cabo un gesto humano. No veo lid, no veo combate, no veo pelea, no veo contienda, no veo batalla, no veo riña, no veo guerra. Dos no guerrean si uno no quiere y está claro que Sadam Hussein, hoy por hoy, no quiere. Para centrar mejor la cuestión nos convendría atender y entender que el gobierno de los Estados Unidos no habla tanto de guerra como de “lanzar un ataque”, o lo que es lo mismo: de bombardear, de soltar miles de toneladas de explosivos sobre Irak y los iraquíes. Mejor que “no a la guerra” sería decir “no a la guerra preventiva”. Este concepto es el que ha sido condenado expresamente por la Santa Sede; y también por la Real Academia cuando la define como: “La que, contra las normas del derecho público, emprende una nación contra otra presuponiendo que esta se prepara a atacarla”. La guerra es uno de los jinetes del apocalipsis, pero no es el peor de los males. Que Dios nos libre de esas masacres teledirigidas a las que nos empeñamos en seguir llamando GUERRA.

F.Javier Garisoain

INCOHERENCIA

54. INCOHERENCIA

EXISTE una clase de incoherencia que tiene que ver con la humana fragilidad en el obrar. Es lo que algunos llaman apertura de mente, liberalismo de costumbres, o incluso enfermedad. En la Iglesia lo solemos llamar pecado. Pero hay otras incoherencias peores. Me refiero a las mentiras que se manifiestan no tanto en la práctica sino en la teoría, en el discurso y en los razonamientos. Son incoherentes, por ejemplo, los que rechazan lo militar mientras animan el reclutamiento de la mitad femenina de la humanidad; también los que aumentan la publicidad pero critican el consumismo; y los que nos atontan con la televisión y después se lamentan de que la gente no participe; y los que denigran a las amas de casa y luego no saben qué hacer con los niños, los enfermos y los ancianos; y los que piden una educación mixta en la infancia y fundan una asociación homosexual en la madurez; y los que viven del petroleo y no quieren petroleros; y los que reparten preservativos y quisieran frenar las enfermedades que causa la promiscuidad; y los que dicen que todos somos iguales y luego se extrañan de que un animal golpee a su mujer; y los que crean ciudades inhumanas y no saben atrapar en ellas a los terroristas; y los que niegan a Dios pero blasfeman de Él... Me temo que éstas y muchas otras incoherencias son peores que las vulgares flaquezas de los hombres. Porque cualquier intento teórico de justificación no hace sino multiplicarlas. Porque las incoherencias prácticas sólo se remedian pidiendo PERDON.

F. Javier Garisoain

GLOBALIZACIÓN

53. GLOBALIZACIÓN

DESDE los tiempos de Juan Sebastián Elcano no se había dado tanto bombo a la redondez de este planeta. La Tierra es esférica (más o menos) pero su esfericidad no es como la de un globo sino todo lo contrario. La redondez de la Tierra no es fruto de la expansión sino de la concentración. No es una gaita que se infla, sino un perdigón que se esferiza en cada órbita. Por eso la globalización es una especie de herejía astronómica y geocéntrica contra la que debieran alzarse todos los sabios de la historia empezando por  Galileo. La globalización -suponiendo que sea tal- pone al mundo entero bajo la amenaza del estallido. (No se contentaban los poderosos maleducados con hacer de este planeta una gigantesca goma de mascar. Tenían además que ponerse a hacer globitos). Uno se siente intranquilo porque piensa que con esta presuntamente plena redondez terráquea un simple pinchazo pudiera provocar una pringosa catástrofe global más oscura que mil mareas negras. Todavía nos queda la esperanza de pensar que la globalización tal vez no sea más que el montaje redondo de cuatro orondos millonarios; una imagen virtual configurada por las columnas de numeritos que recopilan los ordenadores de los bancos; un juego de pompas de jabón. En cualquier caso alguien está empeñado en globalizarnos.  Y si no lo consigue llenándonos de gas el orgullo lo intentará dejándonos el vientre hinchado de nada, como el de los hijos del hambre. Alguien quiere hacer del mundo un globo... DIRIGIBLE.

F. Javier Garisoain 

FAMILIA

52. FAMILIA

EL deseo de tener una familia -como la energía o la fe- ni se crea ni se destruye, se transforma. Cuando falta la fe en Dios se suele buscar en un totem o en el índice bursátil. De la misma forma sucede que cuando no hay familia como Dios manda se nos ocurren otras cosas. Ni siquiera el robinson crusoe más aislado sería capaz de eliminar de sus aspiraciones más profundas esa necesidad de tener una familia... o algo parecido. En la lengua latina “familia” procede de “famulus”, que significa sirviente o esclavo. La idea de familia es inseparable de la idea de servicio. Allí donde dos o más se encuentren reunidos para ayudarse habrá una “familia”. Con esta aclaración etimológica no pretendo defender la desafortunada expresión “otras formas de familia”. Una prótesis ortopédica no es “otra forma de pierna”. Una flor de plástico no es “otra forma de flor”. Es lógico y muy humano que una pareja de hecho, una comuna, un piso de estudiantes, una comunidad monástica, una empresa, o una tripulación en la antártida, tengan rasgos similares a la familia natural. Para bien y para mal, porque cualquier convivencia presupone tanto las virtudes que nos hacen felices, como los pecados que se dan “hasta en las mejores familias”. La diferencia entre la familia natural y la de plástico es que la primera nace de la promesa mutua, solemne, perpetua y pública que formulan por amor un hombre y una mujer. Todo lo demás que se nos ocurra, más o menos humano, ha de proponerse sin engaños. Porque lo que es absurdo y poco inteligente es acercar la nariz a una flor de PLASTICO.

Javier Garisoain

LIBERTAD

51. LIBERTAD

EJERCER la libertad es casi casi una forma de esclavitud. Ser libre es algo que sólo sirve para tomar decisiones libremente y eso no es ni fácil ni cómodo. Una vez que uno ha decidido cualquier cosa queda obligado, determinado, atrapado por esas cadenas lógicas que llamamos “las consecuencias”. Una persona no demuestra ser libre hasta que decide algo y es en ese momento, paradójicamente, cuando queda atado a su propia voluntad. Esta es la parte de la palabra libertad de la que casi nunca se habla. Ser libre es muy incómodo. Es un verdadero engorro. Por eso somos tan fáciles de esclavizar. Y por eso nos gusta tan poco tomar decisiones. Por eso amamos las cosas fáciles: la comida mascadita, los exámenes tipo test, las subvenciones, las cosas de usar y tirar, la televisión. Por eso cada vez estamos más aplatanados. Porque estamos renunciado a tomar las grandes decisiones. Porque estamos delegando nuestra responsabilidad en el Banco Mundial, la ONU, el gobierno, el ayuntamiento, la publicidad y la dirección de la Wolkswagen. Por eso somos cada vez más esclavos. La libertad sólo es un medio, de acuerdo. Es un incordio ser libre... ciertamente. Pero a pesar de todo creo que más le valiera a cada cual tomar las riendas de su propia vida. Más que nada por las consecuencias. Y es que -mire Vd. por dónde- una de esas cosillas que alguien -nosotros o nuestro amo- tiene que decidir a cada paso es si vamos a hacer o no las cosas como Dios MANDA.

F. Javier Garisoain

CONSTITUCIÓN

46. CONSTITUCIÓN

EXISTE una especie de fanatismo constitucional que parece olvidar que la tierra giraba antes de 1978. No es mala cosa que haya leyes positivas. Y puestos a tener leyes es razonable que haya siempre alguna más importante que las demás. Pero de ahí a exagerar el constitucionalismo como si detrás, o encima, o antes de la Constitución no hubiera mas que un vacío cósmico hay diferencia. De ahí a trasladar a esta nueva diosa la fe que los niños tenemos en los Magos de Oriente hay un trecho. (Una vez oí al político José Bono decir a unos niños que les iba a “hacer un regalo en nombre de la Constitución” ¡je!). En realidad la Constitución no ha constituido casi nada. La familia, los pueblos y ciudades, la empresa, la universidad, las reales academias y las regiones ya estaban ahí antes. La vida social y política de esto que llamamos España es un hervidero de cosas tan preconstitucionales como la mayoría de los españoles. Nuestros pastores han vuelto a condenar los proyectos de quienes pretenden cambiar la situación política mediante la violencia terrorista. Y entre otros argumentos han recordado que el marco constitucional es el que es. Pero que no se hagan ilusiones los talibanes de la Carta Magna. Que no olviden que la Constitución es de papel, y muy perfeccionable. Esta Iglesia, que ya era vieja en tiempos de los visigodos, respeta la legalidad y el poder que ha sido dado de lo alto al César, por supuesto, pero no se postrará ante ninguna ley humana que conculque esa otra “constitución” que nos reveló MOISÉS.

F. Javier Garisoain

LIBERALISMO

44. LIBERALISMO

AUNQUE se trate de un terreno pantanoso sí que me atrevo a decir algunas cosillas. Decir por ejemplo que el liberalismo no tiene nada que ver con aquel viejo adjetivo de “liberal” que quería decir generoso. Tampoco es adecuado para denominar a las chicas alérgicas a la ropa -¡pobres!- o a las personas de escasas convicciones morales. Hablemos con propiedad: los que saben filosofía dicen que el liberalismo es el naturalismo en política. ¿Y qué es el naturalismo? pues dicho brevemente: es una creencia pesimista que atribuye todas las cosas al primer principio de una naturaleza implacable. El liberalismo puro y duro es por lo tanto una ideología de fondo pesimista según la cual en realidad da igual lo que pensemos porque todo está ya determinado por las leyes ignotas de una naturaleza cruel. Da igual lo que creamos. Da igual a Quién recemos. Para el naturalismo y el liberalismo la sociedad es una masa de individuos o ciudadanos que pueden pensar o decir lo que les venga en gana siempre que acaten sin rechistar la voluntad de quien hace las leyes. El liberalismo no tiene en cuenta que las cosas son lo que son. Sólo le interesa la voluntad autónoma "de hecho" a la que se llama “la voluntad general”. No reconoce más dogmas que el de un fatalismo natural en el que la libertad sólo es un simulacro. El liberalismo tolera a los cristianos a condición de que no saquen su fe a la calle o pretendan llevar sus creencias a la vida social. El liberalismo dice que nos hace libres pero lo que hace es dejarnos solos como náufragos. A ver si lo distinguimos bien, que no es lo mismo ser libre que escéptico; que no es lo mismo ser libre que "ir por LIBRE".

F. Javier Garisoain

TERRORISTA

39. TERRORISTA

VOY a brindar una idea a los terroristas. Y creo que esto es algo que debiéramos hacer más a menudo. Llevamos tanto tiempo gritándoles “asesinos”, “basta ya”, “dejad de matar”, etc. que no vendrán mal -además- algunas razones. Los terroristas necesitan reflexionar. Se que no hay peor sordo que el dinamitero, pero tengo todavía una pequeña esperanza de que me escuchen. Y no quiero desistir porque pienso que el oficio de terrorista deja mucho tiempo libre, y no te digo nada a los que han pillado y se mueren de asco en la cárcel. Un terrorista es por definición un derrotado que no se rinde o, mejor dicho, alguien que se cree que está derrotado pero que no se rinde. A alguien así no se le puede vencer. Porque dentro de su esquema mental cada derrota material sufrida será como un acicate que le anime a seguir su táctica inmoral y descerebrada. Lo que hay que hacer, insisto, es darles razones. Hay que brindarles ideas. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si en vez de decirles “basta ya” les dijéramos: “tened hijos”? ¿Qué pasaría si consiguiéramos que se les pasara por la cabeza la idea de fundar una familia en vez de un comando? ¿Por qué no habrían de plantearse con toda la radicalidad de la gente desesperada el viejo lema hyppie “haz el amor, no la guerra”? A los enemigos de la familia esta táctica les parecerá aún más terrorista que la del tiro en la nuca. Me da igual. Yo se que la vida, y más en estas cosas tan primitivas y humanas, es sinónimo de sensatez. Y sé que al ritmo de la vida incluso estas aguas podrían volver a su CAUCE.

F. Javier Garisoain

IDEOLOGÍA

37. IDEOLOGÍA

EXISTEN dos maneras de pensar: O pensar con arreglo a una ideología, elucubrando con nuestros amigotes sobre el por qué las cosas son como son, desperdiciando días enteros en leer paranoias de escritores orgullosos, haciendo caldo de cultivo mental para la producción de virus filosóficos, frunciendo el ceño como si fuéramos una caricatura malvada del Creador, haciendo abstracciones ideales para reconstruir los hechos con sólo cuatro de los cuatro millones de factores que han intervenido en esos hechos, intentando justificar nuestros vicios o el ansia de poder del señorito que nos paga el sueldo de filósofo oficial con teorías perfectas y redondas y brillantes como globos llenos de aire, sumándonos al carro del ideólogo de turno y adoptando la moda del -ismo más en boga, firmando un manifiesto de intelectuales más gafosos que famosos, haciendo abstracciones irreales y repitiéndolas mil veces hasta que parezcan verdad... O bien pensar correctamente, como Dios manda, con rectitud, libremente, con la humildad del que sabe que cada uno de nosotros no es mas que un vil gusano recién llegado a la historia, aceptando nuestras limitaciones, entendiendo que la mayoría de las cosas que SON nos trascienden, sabiendo que todo lo mejor que tenemos es un regalo, apoyándonos en los dogmas de la razón que vemos y en los de la fe que nos han contado, confiando en el sentido común de la gente sencilla, en el realismo ingenuo de los niños que gozan descubriendo la verdad de las cosas. Existen dos maneras de pensar; pero sólo una de VIVIR.

F. Javier Garisoain

TERRORISMO

36. TERRORISMO

EL terrorismo es una forma exagerada de publicidad que pretende doblegar las voluntades por la coacción y el miedo. Por eso opino que un pacto nacional sobre desarme publicitario sería más anti-terrorista que un carro de leyes. Si hubiese menos publicidad a nadie se le ocurriría aterrorizar para llamar la atención. Si los periódicos no publicaran tantas truculencias; si los telediarios no hicieran de la muerte más noticia que de la vida; entonces, el terrorismo no sería tan salvaje porque no tendría necesidad de ello. Pero hay otras muchas cosas en nuestra civilización moderna que facilitan el trabajo diabólico de los terroristas. Las aglomeraciones urbanas, porque son el escondite perfecto donde vivir sin hablar con nadie. Los coches, y los aviones, porque multiplican por millones la historia del caballo de Troya. Las comunicaciones, porque con ellas resulta menos arriesgado el viejo oficio de conspirador. Las leyes, porque su oscuridad y complicación dejan mil resquicios cuando se anda con mala intención. El aborto legalizado, porque nos familiariza a todos con la idea de que matar puede ser respetable. El relativismo, porque afirma que cualquier idea es defendible olvidando que algunos tienen la idea de asesinar. El pacifismo mal entendido que prefiere una mentira suave que una verdad a gritos. El materialismo ateo, porque gracias a él se atribuyen los más audaces el papel de Dios. Son muchas las causas por las que crece la mala hierba terrorista. No es un chichón casual, no es fruto -sólo- de agentes externos; es un tumor largamente INCUBADO.

F. Javier Garisoain

INMIGRACIÓN

35. INMIGRACIÓN

LA Constitución española dice que da lo mismo ser moro que cristiano. Bueno, en realidad no dice nada sobre esta cuestión pero yo me siento un poco inconstitucional pensando lo que pienso. Algunos creen que si no miras algo ese algo deja de existir. O que si la ley no menciona alguna cosa esa cosa ya no existe. Estos pensamientos pueden ser tan relajantes como los de un hombre soñador momentos antes de empotrarse contra un muro. Lo siento. Debo decir que los muros existen. Los muros... y los moros. Los apóstatas postcristianos dicen que lo toleran todo, que lo soportan todo, que les da igual todo con tal que sea bueno para los indicadores económicos. Pero hete aquí (me encanta poder decir “hete” y que se me entienda) que un día descubrimos que existe una forma islámica de entender la vida. Y se encuentran nuestros perfectos tolerantes con unas cuantas “rarezas” difíciles de integrar en aquellos inmigrantes islámicos que han ido tolerando imprudentemente: poligamia simultánea, confusión integrista entre religión y política, tratamiento distinto (peor) a la mujer, etc. Y entonces es cuando empiezan a echar de menos -aunque no lo digan- el matrimonio católico, la doctrina sensatísima de la Iglesia, o la dignidad sublime de la mujer cristiana.  Por eso yo me pregunto con la mayor ingenuidad del mundo y con el mayor respeto tanto a muros como a moros. ¿Es que da igual cualquier clase de inmigración? ¿No será mejor que los que vengan nos hablen en cristiano en vez de que nos confundan con su ALGARABIA*?

F. Javier Garisoain

* De “al-harabiya”, lengua árabe.