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BIENESTAR

88. BIENESTAR

MUCHO bienestar y mucho malser. Muchotener y pocodar. Cuando el bienestar es el único ideal que proclaman los políticos una de dos: o se lo creen y entonces da pena tanto materialismo, o bien no se lo creen y entonces hay que temerse que lo que realmente busquen sea tenernos adormecidos y sometidos a su poder. El político que no distingue entre ser y estar o da pena o da miedo. Lo que la gente realmente necesita es ser buena más que estar bien. La política progresista -o centroreformista- del bienestar es una huida hacia adelante que pone parches a los parches rotos y que crea una frustración que nunca se apagará con dinero. Cuando los políticos se olvidan que el hombre es un ser espiritual ponen las bases de todas las desgracias futuras. Y además la experiencia nos demuestra que ni siquiera ese bienestar es posible para todos. En el siglo XIX el bienestar de los burgueses se fundaba en el malestar de los obreros. En el siglo XXI el bienestar del Occidente egoísta se funda en el malestar de los países pobres. El bienestar que proclaman es mentira. Lo que un político cristiano tendría que hacer no es buscar "cotas de bienestar" sino de “bienser”. Menos pan y circo al pueblo y más procurar por todos los medios que la gente sea mejor. Menos acallar conciencias a base de subvenciones y más animar todos los valores espirituales que, mire Vd. por dónde, en la España del siglo XXI coinciden con los que predicamos -y tal vez no siempre ponemos por obra- nosotros, los CATOLICOS.

F. Javier Garisoain

GLOBALIZACIÓN

53. GLOBALIZACIÓN

DESDE los tiempos de Juan Sebastián Elcano no se había dado tanto bombo a la redondez de este planeta. La Tierra es esférica (más o menos) pero su esfericidad no es como la de un globo sino todo lo contrario. La redondez de la Tierra no es fruto de la expansión sino de la concentración. No es una gaita que se infla, sino un perdigón que se esferiza en cada órbita. Por eso la globalización es una especie de herejía astronómica y geocéntrica contra la que debieran alzarse todos los sabios de la historia empezando por  Galileo. La globalización -suponiendo que sea tal- pone al mundo entero bajo la amenaza del estallido. (No se contentaban los poderosos maleducados con hacer de este planeta una gigantesca goma de mascar. Tenían además que ponerse a hacer globitos). Uno se siente intranquilo porque piensa que con esta presuntamente plena redondez terráquea un simple pinchazo pudiera provocar una pringosa catástrofe global más oscura que mil mareas negras. Todavía nos queda la esperanza de pensar que la globalización tal vez no sea más que el montaje redondo de cuatro orondos millonarios; una imagen virtual configurada por las columnas de numeritos que recopilan los ordenadores de los bancos; un juego de pompas de jabón. En cualquier caso alguien está empeñado en globalizarnos.  Y si no lo consigue llenándonos de gas el orgullo lo intentará dejándonos el vientre hinchado de nada, como el de los hijos del hambre. Alguien quiere hacer del mundo un globo... DIRIGIBLE.

F. Javier Garisoain 

FAMILIA

52. FAMILIA

EL deseo de tener una familia -como la energía o la fe- ni se crea ni se destruye, se transforma. Cuando falta la fe en Dios se suele buscar en un totem o en el índice bursátil. De la misma forma sucede que cuando no hay familia como Dios manda se nos ocurren otras cosas. Ni siquiera el robinson crusoe más aislado sería capaz de eliminar de sus aspiraciones más profundas esa necesidad de tener una familia... o algo parecido. En la lengua latina “familia” procede de “famulus”, que significa sirviente o esclavo. La idea de familia es inseparable de la idea de servicio. Allí donde dos o más se encuentren reunidos para ayudarse habrá una “familia”. Con esta aclaración etimológica no pretendo defender la desafortunada expresión “otras formas de familia”. Una prótesis ortopédica no es “otra forma de pierna”. Una flor de plástico no es “otra forma de flor”. Es lógico y muy humano que una pareja de hecho, una comuna, un piso de estudiantes, una comunidad monástica, una empresa, o una tripulación en la antártida, tengan rasgos similares a la familia natural. Para bien y para mal, porque cualquier convivencia presupone tanto las virtudes que nos hacen felices, como los pecados que se dan “hasta en las mejores familias”. La diferencia entre la familia natural y la de plástico es que la primera nace de la promesa mutua, solemne, perpetua y pública que formulan por amor un hombre y una mujer. Todo lo demás que se nos ocurra, más o menos humano, ha de proponerse sin engaños. Porque lo que es absurdo y poco inteligente es acercar la nariz a una flor de PLASTICO.

Javier Garisoain

LIBERTAD

51. LIBERTAD

EJERCER la libertad es casi casi una forma de esclavitud. Ser libre es algo que sólo sirve para tomar decisiones libremente y eso no es ni fácil ni cómodo. Una vez que uno ha decidido cualquier cosa queda obligado, determinado, atrapado por esas cadenas lógicas que llamamos “las consecuencias”. Una persona no demuestra ser libre hasta que decide algo y es en ese momento, paradójicamente, cuando queda atado a su propia voluntad. Esta es la parte de la palabra libertad de la que casi nunca se habla. Ser libre es muy incómodo. Es un verdadero engorro. Por eso somos tan fáciles de esclavizar. Y por eso nos gusta tan poco tomar decisiones. Por eso amamos las cosas fáciles: la comida mascadita, los exámenes tipo test, las subvenciones, las cosas de usar y tirar, la televisión. Por eso cada vez estamos más aplatanados. Porque estamos renunciado a tomar las grandes decisiones. Porque estamos delegando nuestra responsabilidad en el Banco Mundial, la ONU, el gobierno, el ayuntamiento, la publicidad y la dirección de la Wolkswagen. Por eso somos cada vez más esclavos. La libertad sólo es un medio, de acuerdo. Es un incordio ser libre... ciertamente. Pero a pesar de todo creo que más le valiera a cada cual tomar las riendas de su propia vida. Más que nada por las consecuencias. Y es que -mire Vd. por dónde- una de esas cosillas que alguien -nosotros o nuestro amo- tiene que decidir a cada paso es si vamos a hacer o no las cosas como Dios MANDA.

F. Javier Garisoain

HOGAR

38. HOGAR

EN los Estados Unidos, esa especie de gran bola de cristal en que las cosas del futuro suceden antes, se calcula que casi el 20% de su población trabajará desde su casa en el año 2005. Si progresan un poco más tal vez lleguen a alcanzar los niveles de calidad de vida que nosotros ya teníamos en el siglo XIII. Sesudos analistas económicos han descubierto ahora que trabajar en casa es lo mejor del mundo, que así uno se ahorra atascos y viajes inútiles, que trabajando en casa uno está más cómodo, que incluso la familia y el hogar resultan revalorizados cuando esas viviendas que con tanto sacrificio adquirimos son ocupadas y utilizadas para algo más que ver la tele. El hogar es la sede del fuego familiar desde los tiempos de las cavernas, y el calor físico y espiritual que lo convierte en “dulce hogar” se apaga y muere cuando casi nunca hay gente en casa o cuando el fuego resulta sustituido por el aparato televisor. Las estúpidas estadísticas que analizan el teletrabajo sólo contabilizan en España un 1% de teleoficinistas de esos que manipulan un ordenador enchufado en el salón. Si nos dijeran cuánta gente trabaja de verdad en su casa o junto a su casa -manteniendo así el fuego sagrado- entenderíamos mejor por qué todavía queda gente feliz. Y no sólo pienso en las beneméritas madres de familia; también trabajan “desde” su casa cientos de miles de porteros,  ganaderos, agricultores, hosteleros, tenderos, peluqueros, comerciantes, párrocos, monjas, abogados, dentistas, etc. Esta gente sí que es moderna. Y además ahorra mucha GASOLINA.

F. Javier Garisoain

IDEOLOGÍA

37. IDEOLOGÍA

EXISTEN dos maneras de pensar: O pensar con arreglo a una ideología, elucubrando con nuestros amigotes sobre el por qué las cosas son como son, desperdiciando días enteros en leer paranoias de escritores orgullosos, haciendo caldo de cultivo mental para la producción de virus filosóficos, frunciendo el ceño como si fuéramos una caricatura malvada del Creador, haciendo abstracciones ideales para reconstruir los hechos con sólo cuatro de los cuatro millones de factores que han intervenido en esos hechos, intentando justificar nuestros vicios o el ansia de poder del señorito que nos paga el sueldo de filósofo oficial con teorías perfectas y redondas y brillantes como globos llenos de aire, sumándonos al carro del ideólogo de turno y adoptando la moda del -ismo más en boga, firmando un manifiesto de intelectuales más gafosos que famosos, haciendo abstracciones irreales y repitiéndolas mil veces hasta que parezcan verdad... O bien pensar correctamente, como Dios manda, con rectitud, libremente, con la humildad del que sabe que cada uno de nosotros no es mas que un vil gusano recién llegado a la historia, aceptando nuestras limitaciones, entendiendo que la mayoría de las cosas que SON nos trascienden, sabiendo que todo lo mejor que tenemos es un regalo, apoyándonos en los dogmas de la razón que vemos y en los de la fe que nos han contado, confiando en el sentido común de la gente sencilla, en el realismo ingenuo de los niños que gozan descubriendo la verdad de las cosas. Existen dos maneras de pensar; pero sólo una de VIVIR.

F. Javier Garisoain

INMIGRACIÓN

35. INMIGRACIÓN

LA Constitución española dice que da lo mismo ser moro que cristiano. Bueno, en realidad no dice nada sobre esta cuestión pero yo me siento un poco inconstitucional pensando lo que pienso. Algunos creen que si no miras algo ese algo deja de existir. O que si la ley no menciona alguna cosa esa cosa ya no existe. Estos pensamientos pueden ser tan relajantes como los de un hombre soñador momentos antes de empotrarse contra un muro. Lo siento. Debo decir que los muros existen. Los muros... y los moros. Los apóstatas postcristianos dicen que lo toleran todo, que lo soportan todo, que les da igual todo con tal que sea bueno para los indicadores económicos. Pero hete aquí (me encanta poder decir “hete” y que se me entienda) que un día descubrimos que existe una forma islámica de entender la vida. Y se encuentran nuestros perfectos tolerantes con unas cuantas “rarezas” difíciles de integrar en aquellos inmigrantes islámicos que han ido tolerando imprudentemente: poligamia simultánea, confusión integrista entre religión y política, tratamiento distinto (peor) a la mujer, etc. Y entonces es cuando empiezan a echar de menos -aunque no lo digan- el matrimonio católico, la doctrina sensatísima de la Iglesia, o la dignidad sublime de la mujer cristiana.  Por eso yo me pregunto con la mayor ingenuidad del mundo y con el mayor respeto tanto a muros como a moros. ¿Es que da igual cualquier clase de inmigración? ¿No será mejor que los que vengan nos hablen en cristiano en vez de que nos confundan con su ALGARABIA*?

F. Javier Garisoain

* De “al-harabiya”, lengua árabe.

PROPIEDAD

30. PROPIEDAD

LA tierra y sus riquezas nos pertenecen tanto como un perro a sus pulgas. Una propiedad sin límite en el tiempo o en el espacio sería una tiranía mostruosa. Nadie puede ser -por ejemplo- el hombre más rico del mundo antes de nacer o después de morir. Además, para sentirse un verdadero propietario lo mejor es -como bien explicaba Chesterton- ver el límite de la propiedad del vecino. La propiedad privada es buena y muy democrática porque nos hace a cada uno partícipe y corresponsable en el mandato bíblico de someter la tierra. Pero ya sabemos lo que pasa cuando instituciones democráticas y de participación responsable se dejan en manos de gente pecadora y malvada. Lo que pasa es que se suelen convertir en la excusa perfecta para iniciar y prolongar las injusticias y las discusiones. ¿Qué le vamos a hacer? ¡Si somos gente pecadora y malvada!. Lo que habrá que hacer es procurar ser menos pecador y menos malvado. ¡Pero no! eso no es lo bastante racional para los ideólogos que elucubran al margen del sentido común. Lo que hay que hacer en su opinión para eliminar los conflictos es abolir la propiedad. -”Muerto el perro se acabó la rabia”, piensan.- Y así lo que hacen es dejar poco a poco todas las propiedades en manos de esas máquinas sin corazón que se llaman “ente público” o bien en las garras de esas máquinas sin corazón que se llaman “empresa transnacional”. La solución parece genial pero una pequeña duda no me deja dormir: ¿y si esas máquinas propietarias quedasen en manos de gente pecadora y MALVADA?

F. Javier Garisoain

ÁRBOL

29. ÁRBOL

LA raíz nos habla de arraigo, de profundidad, de amor a la tierra; también de topos y de hormigas que trabajan a su sombra entre semillas fecundas y escondrijos para el invierno. El tronco nos predica de fortaleza, de personalidad, de firmeza, de fuerza, de verticalidad, también de la influencia del viento y del fuego, de anillos que crecen centrados año tras año y de corazones grabados en su corteza. La savia que circula vivificándolo todo es la vida interior, el alimento que se entrega generoso; que espera sabiamente comunicar en primavera la tierra con el cielo. Las ramas son como una explosión de vida, de pluralidad, de libertad, y sostienen los nidos de los pájaros, y proporcionan refugio contra la lluvia. Las hojas son la gratitud al sol, y el desprendimiento en el invierno. Las flores son la fecundidad, el amor, la belleza, la fertilidad, la vida que se transmite. Los frutos son el alimento y la prueba del amor, la energía concentrada que protege la semilla del futuro. Las distintas clases de árboles son como las de personas. Cada uno da lo que puede: sombra, fruta, leña, medicina o veneno. Hay árboles prohibidos; otros son grandes; otros necesitan mucha agua. De los árboles es la madera, madre de la arquitectura. Madera para hacer andamios, o cruces, o pesebres, o fuego, o papel... Son demasiadas casualidades. Todas las cosas que Dios creó son huellas de su paso. Algunas son borrosas, como las nubes. Otras son metáforas perfectas, como los árboles. No encuentro en la naturaleza muchas lecciones tan completas como las que enseña cada ARBOL.

F. Javier Garisoain

SEGURIDAD

25. SEGURIDAD

LOS ministros ya lo saben. Que todos los aviones se pueden caer, que todos los barcos se pueden hundir, que todos los ríos se pueden desbordar, que hay mucho loco suelto contagioso y peligroso y que las armas las carga el diablo. Lo saben, pero sufren como si no lo supieran. ¿Por qué se agobian tanto? ¿Es que puede existir alguna forma de garantizar la seguridad al cien por cien? ¿Se podría prohibir montar en barco o en tren, o en coche? ¿Se pueden dejar de construir carreteras? ¿Se puede impedir la comercialización de alimentos? La lucha es eterna. Y es admirable este afán político por la seguridad. Admirable realmente, siempre que no perdamos de vista que el mundo feliz no se conseguirá nunca si por feliz entendemos un mundo sin dolor. El dolor es necesario, aunque sólo sea para saber qué es placer. Además es que siempre se nos olvida que estamos de paso. Por eso cuando ocurra la próxima desgracia -incluso si me afecta- me gustaría ver más resignación. Los muertos de las torres gemelas no eran peores que nosotros. Dios es el Señor, nosotros no sabemos nada. ¡Qué rabia nos da no poderlo controlar todo! ¿verdad? ¡Pues a chincharse! Los políticos se creen que basta con legislar una tonelada de papel y con mandar luego a la policía para que cargue contra los revoltosos. Pero las cosas no son tan sencillas. El control total es imposible. Las cosas siempre fallan, y más radicalmente las artificiales que las naturales. El barco hace aguas cuando menos se espera. Es bueno procurar seguridad, pero sin agobios. La mejor seguridad es la HUMILDAD.

F. Javier Garisoain Otero

CONSUMO

17. CONSUMO

- ¡EL consumo, hay que aumentar el consumo...! - Pero... ¡cielos! ¿qué haremos con tanta basura? - Pues nada, ¡a consumir basura! - ¡Habrá que reciclarla! - ¡Venga entonces! ¡a consumir bolsas de basura!. Vds. perdonen. Son elucubraciones mías. Ignoro si en alguna parte del mundo alguien habrá mantenido diálogo semejante. Pero no me extrañaría nada. Todo el mundo lo sabe: nuestra cultura es la del “usar y tirar”. Lo malo del “usar y tirar” es que al final tenemos que usar lo tirado; por eso está tan de moda el reciclaje. Usar, tirar y reciclarlo todo. Hasta las personas. Pero volvamos a “las cosas”. Hablemos del “hermano bolígrafo” -como bien pudiera haberlo llamado San Francisco-. Dicen que no es más limpio el que más lava, sino el que menos ensucia. Pues yo digo que no es más rico el que más consume, sino el que menos gasta. Los objetos materiales que antes se hacían a conciencia eran menos, pero duraban más tiempo. Uno era más libre a la hora de adquirirlos porque si los compraba era por necesidad y no por ese impulso irracional que nos despiertan la televisión y los “todoacién”. Sospecho que en manos de los viejos fabricantes éramos más libres de la misma manera que uno es más libre cuando compra una casa que cuando paga cualquier plasticada barata. Teníamos menos cosas, pero por más tiempo. Comprábamos menos veces, pero con cabeza. Eramos propietarios, ahora sólo consumidores. La solución no es reciclar, sino hacer las cosas bien. Eso nos haría más libres y más propietarios. ¿A quién no le INTERESA?

F. Javier Garisoain

CRECIMIENTO

15. CRECIMIENTO

LOS fanáticos del liberalismo dicen que si no se crece estamos perdidos. Pero a mí me parece que la cosa es al revés. Primero porque perdidos, lo que se dice perdidos, ya lo estamos. Y segundo porque el actual modelo de desarrollo económico es insostenible. Si el árbol inclinado crece acabará por caer. Si la víctima de la vívora no se está quieta morirá pronto. ¿No sería mejor -dadas las circunstancias- pararnos un poco?. El mito del crecimiento mágico no hace más que agrandar el laberinto en el que nos asfixiamos. Si al menos fuera un crecimiento ordenado... pero ¿a dónde vamos con una humanidad que tiene atrofiado el cerebro, cuando no el estómago? El crecimiento de la cabeza se está haciendo a costa del pulmón ¡y luego nos sorprenden los cabezazos que nos damos al toser!. La diosa Economía exige sacrificios humanos y sus profetas nos dicen que si hay que mentir, trabajar en domingo, romper la familia, fomentar el consumismo, el hedonismo, el relativismo, la sexomanía y las adicciones de la plebe... será porque nos conviene. Eso dicen. Además este crecimiento canceroso de las multinacionales camina hacia un latifundismo económico en el que lo que más crece es la riqueza de un grupo cada vez menor. Donde había 80 empresas sólo quedan 20. Cada vez hay menos propietarios... y ni siquiera sabemos quien lleva las riendas porque las empresas anónimas a las que servimos ya no tienen rostro, ni apellidos. El crecimiento se nos va de las manos y nos atropella. La humanidad necesita unas VACACIONES.

F. Javier Garisoain

POBREZA

02. POBREZA

NO se cuándo, alguien declaró, no sé por qué, el “año internacional de lucha contra la pobreza”. (Creo que fue la ONU en 1996) ¿y qué se ha hecho desde entonces -salvando honradas excepciones- sino machacar a los pobres? Pues no lo sé. Todo depende de qué entendamos por pobreza. Para este mundo multinacional y estadístico la pobreza es algo así como no tener mando a distancia, algo así como no tener nevera, algo así como verse obligado a comer cosas caducadas, algo así como prácticamente no producir basura. Efectivamente, existe una pobreza física y fatal que cuando te toca da mucho hambre y no deja ni pensar. Pero hay otra pobreza secundaria y metafórica más real que la de quien va descalzo por la vida. Es la pobreza de los ricos. Los pobres del tercer mundo son pobres porque no tienen cosas. Pero los ricos de nuestro mundo son también pobres porque no tienen la conciencia tranquila. No duermen bien -ni velan bien- porque les falta la alegría de quien vive honradamente. ¿Y qué vamos a hacer entonces? Luchar contra la pobreza sin matices es una estupidez. Lo que hay que hacer es poner las cosas en su justo término. Y aprender de una vez por todas que la Hermana Pobreza -entendida como austeridad digna- nos hace libres y felices. Es verdad que hay demasiados pobres y que son demasiado pobres. Pero lo que realmente sobra en el mundo, lo que nos empobrece a todos, son los multimillonarios. Unos financian el aborto y otros el terrorismo. Por eso me da igual que se llamen Bill Laden o Bin GATES.

F. Javier Garisoain